Soy retazos
Mi cuerpo no es mi cuerpo, son otros cuerpos de otros hombres muertos. No importa cuántos, ni de dónde provengan; siendo yo un trabajador que busca, alguna característica de mi corporalidad evoca alguna reminicencia, al familiar o conocedor de la desaparición, del hombre desaparecido.
Mis blancas manos no son mis manos, mi estatura de un metro y ochenta centímetros no es mi estatura, ni mis setenta y cinco kilos de peso corporal, ni mis rizos castaños, ni ser mestizo, ni mi delgadez, ni mis labios gruesos, ni mis cafés verdosos ojos.
Aun menos mis dientes y sonrisa.
Mi cuerpo es el cuerpo de otros hombres desaparecidos echados a ríos, despedazados. Enterrados en cocales, en cementerios con otros nombres para nunca ser encontrados o a cuatro horas de camino monte adentro.
Mi cuerpo no es mi cuerpo, son otros cuerpos de otros hombres muertos. No importa cuántos, ni de dónde provengan; siendo yo un hombre trabajador que busca, alguna característica de mi corporalidad evoca alguna reminicencia, al familiar o conocedor de la desaparición, del hombre desaparecido.
Soy retazos de otros hombres-desaparecidos.
Migue
Hay que mirar más allá el departamento como cosa de orden público. Venir aquí Arauca es muy bonito, venir acá a conocer, hay muchas partes turísticas, hay mucha gente amable. Mucha gente buena y usted lo sabe.
Hay que mirar más allá el departamento como cosa de orden público. Venir aquí Arauca es muy bonito, venir acá a conocer, hay muchas partes turísticas, hay mucha gente amable. Mucha gente buena y usted lo sabe.*
Soy Miguel Ángel, tengo 29 años, nacido en Cravo Norte, Arauca en una familia humilde y grande. Una parte de la crianza mía fue en Cravo, de ahí mis papás, por la cuestión de la violencia y eso, se desplazaron hacia la orilla del río Meta, entre Vichada y el Casanare, en un lugar que se llama La Hermosa.
Mi papá tenía unas vaquitas, unas yeguas, marranos, era un fundito lo más de graaande; pero por la cuestión de que mi mamá tuvo a mi hermano menor y el niño se accidentó, se cayó de la cama, se golpeó muy duro y falleció; eso fue muy fuerte para ella, porque estaba siempre bien retirao del pueblo y de la ciudá, entonces mi papá decidió vender e irse al pueblo. Vendió todo y nos desplazamos hacia la Primavera, eso queda por allá en el Vichada. Ahí la crianza mía fue maso menos desde los siete años hasta los quince.
Después papá dijo vámonos otra vez para la tierra de nosotros, para Cravo, para Arauca. Nos volvimos a desplazar, pero ya para acá, para nuestra tierrita. Papá y mamá han sido gente del campo, del fundo, no tanto de ciudad grande, a ellos le obstinan la bulla; le gustan más criar sus animalitos, que la gallina, que el pato, que el marrano, que la vaca; toda esa joda. Entoes crecí lo que fue aprendiendo todo lo que son las cosas del campo, del llano. Y ya después me abrí y salí pa Yopal, a ver qué y me puse a trabajar en un taller de latonería y tenía como dos meses de estar trabajando ahí cuando ingresé a la policía.
Yo desde pequeño siempre había querido afiliarme en el ejército o en la policía. Sí, en cualquiera de las dos. Se presentó la oportunidad y me presenté a la Policía Nacional a los dieciocho añitos. Ya en ese entonces yo ya practicaba atletismo, desde chico. O sea, desde los trece años yo ya practicaba atletismo, lo que era los cuatrocientos metros planos, los mil metros, los tres mil.
Ya cuando entré a la a la policía, me dediqué más todavía al deporte. Pues ahí se me prestaba la oportunidad también. De ahí anduve mucho, lo que fue en Villavicencio, Bogotá, Ibagué – Tolima, Puerto Concordia y San José Guaviare. Mientras que estaba ahí en la policía podía hacer algún tipo de deporte, podía practicar ciclismo, si quería, o atletismo, pero terminé inclinándome más por correr. Siempre entrenaba, cuando no me hacía cinco kilómetros me hacía quince kilómetros. Y así, el día que más entrenaba fuerte era veinte a veinticinco kilómetros.
Pero entoes me ocurría que no podía venir a visitar a mi mamá ni a mi papá. Claro, ya había pasado dooos años que no me miraban y eso era muy duro para ella. No podía acercarme donde estaban mis papás; por ser activo, por mi seguridad no lo hacía. En ese tiempo estaba muy complicado la vaina del orden público; uno no podía como policía o como soldado estar por ahí diciendo yo soy policía ¿si me entiende? O que supieran que uno era alguna cosa, pues estaba en riesgo la vida o la libertad de uno. A mi mamá esa joda la enfermaba, me dijo nooo mijo, es mejor que se retire. Y papá también sí, retírese. Entonces decidí retirarme. A mí de todos modos me dio duro, uno ya todo acostumbrado ¿no?
Ya después que me retiré, conseguí mujer. Tuve mi primer hijo. Me fui a vivir con ella y no paraba de practicar deporte. Seguía trotando. Trabajaba pa mantener a mi familia y entrenaba, era mucho sacrificio. Trabajaba de siete de la mañana a cinco de la tarde, y ahí tenía dos opciones, o madrugaba, tipo cuatro de la mañana para estar a las seis de la mañanitica en casa y así estar listíco pa ir a trabajar o salía después del trabajo. Era la convicción de cada día ser mejor.
En Cravo había mucha gente que me tildaba de loco porque era el único que salía a dar vueltas por ahí a trotar o a hacer ejercicio, y este es que no se cansa o qué, porque todo el día dele que dele. Ahí también comencé a montar bicicleta, en la primera que tuve, una clásica de ruta; no era rin setecientos como son las de ahora, sino con un rin más grande, de veintisiete por un cuarto, a esa le decían semicarrera. Fui uno de los primeriticos que montaba uniformado, con casco, guantes, zapatillas, y ahí sí que dijeron este es el loco. Me colocaron que dizque Nairo. Comencé así, pero no me retiré totalmente del atletismo, cada vez que había una oportunidad, que había una competencia, que había dónde poder participar, lo hacía.
En Cravo me dedicaba a la construcción, era pesado, pero me parecía mejor que trabajar en latonería. Y de ahí salí a una empresa que estaba haciendo un dique y estaban molestando con tubos de perforación y todo, y una tarde, ya trabajando horas extras, no es por halagarme ni nada, pero siempre donde he trabajado y donde he estado siempre he ido subiendo escalones, siempre me han reconocido por mi trabajo y por gente y por la honestidad, por todo, como ayudante de un ferry que transportaba material fue donde me ocurrió el accidente en la pierna. Un tubo de perforación de doscientos cincuenta kilos me cayó en la pierna derecha, me fracturó lo que fue el maléolo y el peroné. Fue algo traumático para mí, porque nunca me había fracturado nada, ni siquiera un dedo, nada.
Y ahora una pierna. Me dije, yo me dedico al deporte y quiero vivir del deporte como sea, ahora con esta pierna fracturada, cómo voy hacer. Lo único que ahí fue, pues bueno, si quedo renco, entonces pa para-atletismo. Me sacaron de Cravo en ambulancia hasta Arauca, capital, y yo con ese dolor y por esa trocha. Y de aquí me echaron para Bogotá. Todo fue por tierra, como un día y medio a dos viajando. En Bogotá me hicieron la cirugía, me colocaron ocho tornillos y dos platinas de titanio. Ya cuando me dieron de alta, me trajeron otra vez en carro, pero esta vez en un expreso – directo que pagó la arl hasta Cravo Norte.
Y pues pensé que no podía hacer más deporte porque los médicos me dijeron que no podía practicar ninguno de alto impacto y más así en una pierna, pues peor. Todo se derrumbó. Y mano, preciso me sucede eso, antes de fracturarme me habían llamado de aquí de Arauca para pertenecer a la liga de atletismo del departamento, estaba compitiendo con los mejores deportistas porque ya algunos representaban a Colombia, eran de aquí, de los llanos. Y va y me sucede de eso, yo dije nooooo, se acabó todo. El entrenador dijo que esperara, que pasara la incapacidad, que me recuperara para hacerme el primer examen, el primer test de entrenamiento de fuerza para ver cómo había quedado.
Y ahí decidí venirme del todo a Arauca capital y mirar qué, a ver si sí puedo o no seguir compitiendo. La recuperación duró más de seis meses, me dediqué fue a entrenar duro, pero ya a lo último yo ya no podía, me dolía mucho, terminaba el entrenamiento cojeando mucho. El entrenador se dio decuenta y me aconsejó que no siguiera. Eso me afectó porque perdí la oportunidad de estar en lo más alto e ir a representar a Colombia en unos juegos olímpicos o algo así. Eso era lo que yo quería.
Pasaron los días y la médica terapeuta que me trató me dijo que practicara ciclismo, como alternativa. Ahí volví a motivarme y comencé a darle duro a la bicicleta, como le dije, antes había montado como para mejorarle al físico, al rendimiento en el atletismo, así que me dediqué al ciclismo. Tenía mi bicicleta clásica y empecé en ella y dije no, ya toca mejorar, me compré una mejor, una trek y con ella fue que empecé a competir y gané como tres veces en esa joda.
Empecé a entrenar duro con el mismo entrenador de atletismo, él es estudiado en varios deportes, Freider Ereida, me entrenó bastante y fue por él que sé muchas cosas del ciclismo, que lo aplico ahora solo. Él sigue viviendo acá en Arauca y es el entrenador de los chicos que van a representar a Colombia en los paraolímpicos. Es un duro.
Comencé a darme cuenta que la ventaja que tenemos los ciclistas de acá, mejor dicho, los deportistas, es la humedad. Es bien húmedo y es bien calientico, en las noches hace friíto, pero entonces el clima es muy pesado en las madrugadas. La temperatura se vuelve bastante tensa y, para los deportistas que vienen de afuera, que no están acostumbrados, eso es muy engañoso, eso los he escuchado diciendo como Arauca es plano, entonces vamos y uno los ve al momentico sacando la lengua. El calor, la humedad, hace que uno se ahogue. Entonces esa es la ventaja que tenemos los araucanos, es cierto que no practicamos en montaña porque no hay sino ya saliendo, por los lados de Tame o Saravena, pero nos sirve mucho lo que es la humedad. Entonces vamos a alguna competencia que haiga montaña y no nos afecta tanto. Yo le digo por mí porque no me considero mal escalador. Las veces que he participado en competencias, en carreras de ciclismo, cuando hay montañita, siempre me gusta atacar en lo que es el comienzo de la montaña. Me gusta atacar en donde comienzan los repechos y no me dejo. Lo que sí es que le toca practicar a uno es agarrar la técnica del descenso, que es lo que más me afecta porque me da nervios la velocidad y coger esas curvas; pero ya he venido agarrando más a esa pija y me suelto un poco más.
En mi pueblito Cravo Norte, el campeón actual, soy yo, el duro de Cravo, pero ya aquí en Arauca estoy entre los cinco mejores ciclistas del departamento. Ya en el municipio habemos varios ciclistas. Buenos, buenos y creo que por mí y por lo que dicen varias personas, estoy entre los tres primeros.
Los que apoyan acá son los comerciantes, porque por el lado del gobierno, pues, qué le dijera, es muuuuy poco el patrocinio. Ya ni hay liga de ciclismo en Arauca. O sea, los que estamos practicando ciclismo lo hacemos a pura punta de fuerza, de uno mismo. Eso sí, los ciclistas que somos los mejores, conseguimos patrocinios de algunos comerciantes. Tonces yo ahorita estoy siendo patrocinado por un señor, un comerciante y bien, hasta el momento él sin esperar nada a cambio, solamente la publicidad para el negocio. Es complicado ir a competir, pues el ciclismo no es que sea un deporte en el que vayan a darle a uno bueena premiación. Es algo que uno lo hace porque le gusta de verdad.
Ellos lo patrocinan a uno con el uniforme, viáticos para las carreras, hospedaje y para la alimentación cuando va a uno ir a correr, porque durante el entrenamiento cuenta por parte de uno su alimentación, toda la preparación, el mantenimiento de la bicicleta, repuestos y eso muy costoso para mantenerla y mantener el nivel de uno. No tengo así una muy buena alimentación para dar un mejor rendimiento por la cuestión económica, porque pues le toca a uno estar tomando vitamina, proteína, que su buena alimentación diaria, pero cuando se puede, bien, y si no se puede, pues con lo que haiga. Un deportista debe estar comiendo sus seis comidas al día, que su desayuno, su almuerzo y su comida, pero entonces entre cada comida va su merienda, para no perder tantas calorías, no perder tanto peso, no perder tanta masa muscular, porque es que el ciclismo a nivel de alto rendimiento es bastante exigente. Lo acaba mucho a uno y pierde uno muchas grasas.
No sé si es que departe del gobierno de arriba no mandan las regalías o no mandan el presupuesto pal deporte. No sé si es que no lo aplican o no lo están dando a los deportistas, pero sí sé que al ciclismo no le están dando nada. Para el ciclismo no hay ningún apoyo a nivel nacional y menos del departamento. La liga la asumió un señor hace mucho tiempo que estuvo de presidente y ya cuando a él no lo quisieron más, dijo que a quién le entregaba esa joda, que a quién le entregaba la presidencia. Hubo muchos que se postularon para ser el presidente, pero al fin no salieron con nada y quedó la liga sin presidente y nosotros sin liga. No se mandaron los reconocimientos deportivos y no se renovó de nuevo lo que fue lo de los clubes, no se enviaron los papeles de los que ya estaban ni de los nuevos que iban a conformarse. Entonces todo se acabó. Nadie pasó más papeleo, nadie más animó a nadie.
Hace poco una muchacha de aquí del departamento de Arauca, que practica triatlón, que está por allá en Bucaramanga, vino y quería ser como la presidente de la liga, de volver a levantar la vaina; pero habló y habló y nadie le prestó atención. Se cansó y dijo no, acá no y no siguió. Porque ahí tocaba, como le digo, que los clubes volvieran otra vez a sacar papeleos para que estén legales, a tener nuevamente reconocimiento deportivo y dejar todo bien para volver otra vez a conformar liga. Y como la gente dice no, que no hay tiempo, que quién me va a pagar por hacer esto. No hay ese amor por el deporte.
Solamente los ciclistas que practicamos, vamos y entrenamos solos, organizamos carreras o si hay algunas carreritas en otro departamento, como en el Casanare, en Boyacá, en partes que no nos quede tan lejos o en Venezuela, porque es cerca, vamos a correr. Todo por gestión de uno mismo y con la plata de uno. El nivel de Venezuela es duro, es bastante alto, para qué pero los hermanos venezolanos hay mucha gente buena, tanto de plano y montaña. Han venido acá a correr muchos y nosotros hemos ido a correr también allá. Y es muy, muy alto el nivel. He ido a Guasdualito.
Hoy en día me dedico es a entrenar y trabajo lo que es el reparamiento de bicicletas como técnico de bicicletas de carrera. Aprendí esa profesión y me gusta muchísimo, de eso he sobrevivido todos estos años. Ya tengo más de siete años que soy mecánico. Acá en Arauca comencé y gracias a Dios no me ha ido mal. Lo pensado y lo que quiero es tener algún día mi propio taller, mi propio almacén de bicicletas. Yo no sabía nada de mecánica; fue como por necesidad, no tenía trabajo, entré a un almacén y le dije a la doña del almacén de cicloarauca que si me dejaba aprender, que si me dejaba trabajar y ella dijo que sí, mientras que yo aprendía, me revisaban lo que hacía y me reconocían por el trabajo que hacía. Pasó el tiempo y se fueron todos los mecánicos de ahí, quedé yo solo y me dijo el dueño del almacén, quien es el esposo de la señora, bueno, quedó usted, vamos a confiar en su trabajo, usted queda como mecánico jefe.
Ahora he estado todo este tiempo y he ganado más clientela, más amigos, porque no los veo como clientes, sino los considero como amigos. Siempre he tratado que las cosas queden bien y que la gente pueda sentirse seguro con lo que yo hago; porque si alguna bicicleta me queda mal o alguna joda, es ya mi responsabilidad. Hay clientes con los que corro, somos del mismo equipo y todo y hay otros que son contrarios, de distintos equipos. Ajá, a veces me echan vainas y me dicen no le llevemos la bicicleta a Miguel porque mañana hay carrera y ese nos la deja mal para que nosotros perdamos y él ganar. Les respondo no jodan con esa pija y nos reímos.
Por ser ciclista de Arauca siempre uno nota como ese rechazo de que, cómo le digo yo, vienen los más malitos, como que lo subestiman a uno, esa es la realidad. Hace poco estuve en una competencia en Tame, que vienen de otros departamentos, de Boyacá, de Casanare, del Norte de Santander, del Meta. Entonces, como que uno siente eso, vinieron los de allá, los Arauca capital, a uno no lo toman en cuenta. En ese punto sí me he hecho respetar en las carreras como que, bueno, me están subestimando, pero esperen ahí que empecemos a correr. Y entonces ahí es que yo comienzo a atacar, a ponerme inquieto y ya hoy en día no me dejan ir solo. Cada vez que estoy yo en la punta están pendiente de mi para no dejarme ir, porque si me dejan coger ventajita, ya me les voy y pierden. Hago podio. Eso sí, sí he sido señalado, pero no fue por el deporte, sino cuando estuve en la misma policía nacional. Allí recibí mucho señalamiento, hasta lo trataban a uno de guerrillero, que usted viene de Arauca, que usted está infiltrado, pero son cosas que le dicen a uno como para ver qué hace o cómo reacciona uno.
Hay que mirar más allá el departamento como cosa de orden público. Venir aquí Arauca es muy bonito, venir acá a conocer, hay muchas partes turísticas, hay mucha gente amable. Mucha gente buena y usted lo sabe. A mi mí señora me dice no, pero es que usted todo el mundo lo agarra de parche, de juguete y no es así, es porque yo soy así, una persona que no le gusta estar insultando a nadie, ni tratando mal a nadie. Desde pequeño me enseñaron que debo respetar a los demás. Y si me faltan al respeto, ya es problema de cada quien, eso no me importa. Mi objetivo es que yo no irrespete a nadie, ni sea grosero con nadie. No digo que no tenga días que ande un poco molesto, un poco estresado, pero no soy de esas personas que voy a insultar o a responderle mal a una persona.
Hay que empezar a formar escuelas de atletismo, de ciclismo, de deportes para que los niños no empiecen como a pensar en meterse en esa ideología de la guerra. Que en lugar de comprarle un arma de juguete a un niño, comprarle un balón o una bicicleta, unos patines, unas zapatillas de atletismo, cambiar todo eso, cambiar esas armas por algo para hacer deporte. Si uno crece con esa disciplina, va a llegar hasta ancianito con esa disciplina. No sé en otros departamentos, pero aquí hay mucho talento para competir. Mucho, mano. Lo que pasa es que, como le digo, hace falta más ese apoyo. Falta más ese apoyo para poder salir adelante con más deportistas de alto rendimiento. Hace falta como una ayudita, un granito de arroz más de parte del gobierno para invertir en el deporte. No tanto en escenarios deportivos, porque ¿qué hacemos con un velódromo, porque acá aquí tenemos velódromo, patinódromo, una pista de atletismo, si nadie lo está utilizando? si no hay una liga de ciclismo que pueda decir mire, tenemos tanta bicicleta y vamos a hacer esta escuela de formación y vamos a ir a entrenar allá en el velódromo para ir a cualquier competencia. O sea, puede que los papás de un niño con esfuerzo le compran una bicicleta de pista para que entrene allá, pero ¿qué saca con mero ir a entrenar y a acabar repuesto de bicicleta, si nunca va a salir a competir?
*Este diálogo se realizó a comienzos del 2022, un año y cuatro meses después Migue tiene su propio taller: Mountain Biking.
Identificación
En esa búsqueda me he desaparecido en siete diferentes ocasiones. Siete veces las personas buscadoras reconocieron a sus seres amados en mí.
Colombia es el país de las américas con el mayor número y tasa de porcentaje de cada cien mil habitantes de personas dadas por desaparecidas. Llevo más de diez meses buscando y en esa búsqueda, como un ejercicio de amor propio, he comenzado a registrar, desde la imagen y la palabra, las visitas que he hecho a diferentes cementerios ubicados en cuatro departamentos en busca de cuerpos no identificados, lo que comúnmente conocemos como ene enes.
En esa búsqueda me he desaparecido en siete diferentes ocasiones. Siete veces las personas buscadoras reconocieron a sus seres amados en mí. Un gesto, una risa, una palabra, un riso de mi cabello evocan reminiscencias del desaparecido. Sí, en masculino, porque les recuerdo a su hijo.
Eso me ha roto, siete veces me ha roto.
Roto-desaparecido,
roto-desaparecido,
roto-desaparecido,
roto-desaparecido,
roto-desaparecido,
roto-desaparecido,
roto-desaparecido.
Ahora ando con un dolorcito en la mitad de mi pecho, que se suma a otras perdidas, de día y de noche.
Arauca birding
Si tú quieres ver pájaros no puedes acabar con los bosques, no puedes ensuciar el río, ni tirarles plomo ni cauchera. Es despertar esa conciencia de lo vivo.
Si tú quieres ver pájaros no puedes acabar con los bosques, no puedes ensuciar el río, ni tirarles plomo ni cauchera. Es despertar esa conciencia de lo vivo.
Me llamo John, tengo 33 años, y soy araucano. Desde muy joven he estado en el campo, jugando en el monte, mirando animales, observándolos. Estudié en el colegio Cristo Rey, me gradué, y me fui a estudiar Ingeniería Agrícola en la Universidad Nacional sede Medellín, renuncié y me devolví para Arauca, ingresé a estudiar en el SENA una Tecnología en HSEQ, como para sentirme ocupado, y fue allí, en un semillero investigativo, que me apasioné por el pajareo, por el avistamiento de aves. A los 27 años descubrí esa pasión, no solo por los pájaros, sino también por todos los seres vivos como tal. Ahí es donde uno se da cuenta que la pasión, lo que realmente uno quiere, no es tan fácil de obtener, y aún menos cuando se es joven; uno tiene muchas cosas en la cabeza, pero no logra visualizar bien cuáles de todas estas realmente uno desea.
En el colegio tuve los primeros indicios. La oportunidad de ver con el microscopio insectos, animales disecados, muchas jodas; pero mi proceso ha sido un ejercicio más individual, algo así como investigación directa. Desde el patio de mi casa, iba, miraba, me metía donde había babillas, culebras, de pura curiosidad. Agarraba los animales y los llevaba a la casa para tenerlos como mascotas silvestres, costumbre que está todavía muy arraigada acá y yo creo que en todo Colombia. Así como me pasó a mí, debe estar creyendo mucha gente que tener una mascota en casa es una manera amable, chévere tener animales y de pensar que ellos se van a sentir bien ahí; y eso que acá en la casa los teníamos en semilibertad, fuera de jaula, ahí en el patio que es bien grande.
Apenas salí del colegio, me fui a Medellín a estudiar, ni siquiera el profesor de matemáticas del colegio tenía fe en que pasara a la Universidad Nacional de Colombia y sí, lo hice. Rompí esa idea de que “no esperamos nada de ti y te lo vamos a recordar toda la vida”. Fuimos a la Nacional y me metí a una cosa que era Ingeniería Agrícola, pero cuando uno se choca con la realidad de las materias, me di cuenta que no estaba enfocada a los cultivos, al cuidado de lo vivo; sino todo lo contrario, era como una Ingeniería Civil, pero en el campo. Se hacen carreteras, pero en el campo. Era la misma joda, solo póngale lo agrícola al final. Y claro, yo terminaba viendo materias con civiles y no tenía nada que ver con lo que yo proyectaba hacer para con mi vida. Hice seis semestres, y bueno, hubo materias complementarias que me ayudaron a fortalecer el proceso de turismo comunitario, como las temáticas del suelo, su acidez, todas esas vainas.
Poco a poco me di cuenta que todo lo que voy aprendiendo me es útil y más en turismo y avistamiento de fauna, porque estos como tal son intercambios culturales. Todo lo que uno sepa es un punto a favor dentro de un proceso como este. Primero hablamos de las gentes del lugar, de las especificaciones del territorio, del contexto en donde viven las especies que deseamos avistar y, por último, hablamos de las aves. Entonces antes de pajarear, hay un montón de procesos previos que son igual de importantes a la observación. Y para dialogar sobre ello se necesita conocimiento.
Ya en el SENA, estudiando nuevamente algo que no me interesaba, había un semillero llamado Kaliawiri anclado a otra tecnología (Guianza Turística). Este estaba encabezado por el profe Higuera y el profe Pedraza, y en su momento fue algo muy innovador aquí dentro del pueblo, porque al ser un ejercicio de investigación el SENA comenzó a recibir binoculares, cámaras pro y compró materiales para que pudiéramos desarrollar todos los ejercicios investigativos. Era particular porque el SENA no es que tenga vocación de investigación, pues éste te prepara es para el trabajo técnico y realmente tenía como propósito dejar de ver a los jóvenes araucanos como aquellos que solo usan rifles, para comenzar a utilizar binoculares, y dejar de ver al otro como enemigo para comenzar a observar animales.
Gracias a eso salieron los operadores que están ofertando turismo comunitario acá en Arauca. De ahí que en términos turísticos Arauca sea bastante joven, aproximadamente de unos cinco años cuando comenzó a fortalecerse el desarrollo y la estructuración de la cadena turística para explorar las bondades del departamento. Ahí nació Arauca Birding.
Para esos inicios yo ya conocía muchas cosas de los pájaros. Me decía ese man ya lo he visto, se la pasa en la casa y comencé a darme cuenta que muchas de las especies que se mostraban yo ya sabía qué comían, dónde compartían, cómo sonaban. Entonces al entrar al semillero me era muy familiar todo lo que decían, sin embargo, lo que me hacía falta eran sus detalles, como nombres técnicos, ciertos comportamientos, otras fuentes de alimentación, entre otras cosas y lo fui perfeccionando en el semillero y con la lectura de la Guía Ilustrada de la Avifauna Colombiana. Es decir, comencé a estudiar todo este mundo de una manera más técnica.
En ese entonces Arauca Birding lo conformaban todas las personas de la Tecnología de Guianza Turística, pero poco a poco cada una fue creando su propia iniciativa y quedamos aproximadamente diecisiete. Muchachos del barrio, de las veredas de acá del pueblo y comenzamos a salir, a observar. Ahí tuvimos nuestra primera observación con un señor de la Cancillería, no teníamos ni botas, a pie pelado nos fuimos a pajarear con él. El señor quedó encantado y, para sorpresa, nosotros también. Era la primera experiencia de llevar a alguien a que viera fauna silvestre. La humildad y el compromiso de ese señor nos ayudó a aventurarnos a ser lo que estamos haciendo en este momento.
Muchos de esos pelados todavía están por ahí, pero varios tienen que desarrollar sus cosas, tienen que trabajar, empujarse también en sus vidas. Por eso estos procesos son procesos lentos, y más aún en un departamento como el nuestro. La seguridad, sentirse bien en lo que estás y sentir que puedes andar por ahí, es crucial. Cualquier cosa puede retroceder lo que hemos hecho. Por más que uno quiera, si la ruta no está segura, no la puedes hacer, es muy jodido, porque llega a pasar algo y uno termina quemándose. Se pierde la confianza, se generan rumores y el voz a voz termina dañando el proceso. En lo posible es mantener la confianza y la palabra.
En lo personal con todos los que han pasado por el proyecto, por lo menos tuvieron la oportunidad de conocer un binocular, una cámara, de descubrir un mundo distinto al que estamos acostumbrados. ¿De cómo todo esto les ha influido en su vida? La verdad, no sé, yo puedo contarle acá mil pajaritos, pero la verdad no sé, la realidad es muy distinta, a veces uno cree que ha hecho un montón de cosas, pero puede que no. El tiempo lo dirá en la vida de cada quien, de pronto sea un buen recuerdo para ellos en alguna instancia. Como la vez que conocieron a una japonesa, todos estaban sorprendidos porque no conocían una japonesa. Para todos fue un choque cultural porque nunca habían compartido con alguien de allá. O la sorpresa de descubrir un pájaro nuevo, sus colores, sus plumajes, después de llevar mucho tiempo detrás de él, hasta que lo encuentras.
Hay mucho que ver, mucho territorio que recorrer. Más de mil novecientas especies en Colombia, en la Orinoquía unas seiscientas y para el departamento de Arauca, unas cuatrocientas especies de aves. De esas, uno tiene un conteo personal y otro conteo que te da la plataforma Ebird, en la que se volvió una vaina competitiva, pero tiene un impacto turístico; en ambos conteos es un proceso de profesión ética. De estar seguro, verificar y ahí sí anotar la especie observada. Compromiso y ética. Entonces en Ebird tengo registradas como unas trescientas y pico, no están todos los pájaros como el colibrí ermitaño de Manizales porque en ese momento no le paraba bolas a esa joda de registrar, tengo hasta fotos del man y así ha pasado con otros pájaros que ya vi. Pero propiamente yo, en mi conteo personal, tengo alrededor de quinientas especies vistas.
Arauca Birding, más que desarrollar un proceso de turismo, genera otros espacios a los pelados para que no caigan en otros asuntos. Da la posibilidad de salir de esas vainas, distraerse, coger un binocular y comenzar a pajarear hasta el punto que consigan un trabajo y se dediquen a otras cosas. Solo que es difícil porque los procesos no se mantienen por sí mismos, los flujos de dinero no son constantes, son esporádicos y como Arauca no es un destino turístico como tal, entonces es muy complicado ser sostenible.
Esto es gracias a dos grandes problemas, uno es el que usted ya conoce y el que todo el mundo habla, el conflicto armado, y el otro son las invasiones de predios; éstas últimas pueden acabar con un proyecto de conservación de años en un día. Queman, construyen y sale de un momento a otro un caserío. Y claro, ya no puedes hacer nada ahí, ahora te toca correrte, ir cada vez más lejos. Todas esas formas inciden negativamente en los procesos.
Ahora, póngase a pensar, si usted se legaliza y comienza a pagar un local de nada sirve porque cambia de un momento a otro las condiciones del conflicto. Y, aún más, el periodismo no es que haya ayudado a mejorar estas condiciones: este puede motivar el surgimiento de un territorio o acabarlo de la nada. Acá sucedió que lo acabó. Tú ves televisión, redes sociales y están bombardeando malas noticias del departamento. ¿Cómo cambiar ese imaginario? ¿Cómo decirle a la gente que no es tan peligroso como lo muestran los medios de comunicación? Nadie viene acá a buscar las cosas buenas que se están haciendo en el territorio.
Y ésta mala imagen de Arauca es la imagen que tiene la mayoría de colombianos. Cuando una persona llama con la intención de ver pájaros, ella ya sabe las condiciones a las que viene, entonces lo que uno hace es garantizárselas para que venga y, por lo general, es alguien que ha recorrido Colombia, que conoce la realidad del país. Pero es muy diferente cuando es una persona que hasta ahora le está interesando el pajareo, que hasta ahora está iniciando, no conoce el mundo en el que estamos metidos, ni la actividad como tal. Le parece interesante, ve la oferta de Arauca, pero cree que por venir la van a secuestrar, le va a pasar algo y es ahí cuando a uno le toca hablar, explicarle que se están haciendo las cosas de la mejor manera posible para que disfrute el avistamiento.
Es decirle que nosotros no solamente estamos aquí dándonos plomo las veinticuatro horas del día, que no estamos armados hasta los dientes, que no somos guerrilleros y que no andamos encapuchados, como todo el mundo cree. La realidad de los pueblos no es esa. Yo lo que digo es que las personas no deberían dejar de visitar estos lugares, deberían informarse bien, hacer enlace con una persona local para poder ir a estos espacios, ya que la guerra no solo ha impactado a Arauca, ha impactado a todos por igual, indirecta o directamente. Y por ello, no podemos darle la espalda a procesos como los que ocurren acá, a veces nosotros hacemos un gran cambio con solo el hecho de ir a visitar, pasear, gastarle la comidita a una persona del campo. Eso ayuda mucho, ayuda a que estas dinámicas de violencia disminuyan.
Pero si el turista no llega, pues todos estos procesos pueden ser muy bonitos pero terminan muriéndose. He ahí el por qué muchas personas deben sacarse ese estigma y realmente ver la realidad en la que vivimos. Es posicionar otro tipo de lenguaje que no sea sólo el del conflicto armado, porque nadie dice que no exista en estos territorios; pero eso no quiere decir que nos estemos dando bala todos los días, o que no haya espacios para poder desarrollar ejercicios de turismo comunitario, o que no se estén dando actividades de cuidado, o que no haya personas trabajando día y noche para conservar la fauna araucana.
Esos pequeños cambios de quitar estigmas solo se logran con trabajo, con procesos pedagógicos. Acá han venido varias personas a realizar las actividades, las conocen y se dan cuenta que Arauca no es tan violenta como creían, se quedan dos o tres días y se llevan una excelente imagen del territorio y del proceso. Uno cree que a estos actos nadie mira ni valora, pero tienen un impacto muy positivo en las personas. Así se incentiva a que un pelado prefiera ir a pajarear que irse a otra parte que no le lleva nada bien. ¿Pero cómo ese pelado lo va a hacer si no hay turistas, si no tiene un ingreso económico? Es ahí cuando solo el turista ayuda a generar otro tipo de oportunidades. Piénsese esto, si yo estoy aquí, en una comunidad donde pueda vivir del turista, del ejercicio comunitario, va a hacer muy difícil que la comunidad vaya a dejar de hacer estas prácticas, que permita que invadan predios de reserva o que quemen bosques o que se vayan en busca de otras oportunidades no positivas. Eso es lo que debemos crear, ya que no solo se cuida el medio ambiente, el espacio, sino que se teje una red entre diferentes personas y objetivos alrededor de una sola actividad como el turismo.
Es por eso que se necesita que las personas abran su mente. Sí, es un territorio delicado, pero voy a conocer a alguien de allá, que me pueda ayudar a disfrutar, a guiar y a conocerlo. No es cerrarnos a la banda de mejor no voy por allá, ni lo veamos y olvidémoslo, pues lo que genera es que la guerra se fortalezca y los procesos comunitarios se debiliten.
Mano, debo irme. Para terminar le diría que el aviturismo es una estrategia de conservación, más allá de que sea turística, es una excusa para observar, de conocer el área donde ésta vive, las comunidades, la gastronomía de las personas, el clima. Es toda esa cadena que se activa con el solo hecho de que venga una persona a pajarear. Nace entonces un hobby que después se transformó en una actividad para la conservación: si tú quieres ver pájaros no puedes acabar con los bosques, no puedes ensuciar el río, ni tirarles plomo ni cauchera. Es despertar esa conciencia de lo vivo.
Ojalá
A las diez de la mañana comenzó el partido. Estaba en líbano, tolima, en una de las cafeterías más tradicionales de esta población, café montecarlo. Sentado allí, viendo al mejor del mundo mover la pelota, de vez en cuando mis pensamientos iban donde se encontraban mis compañerxs: en algún lugar de las cordilleras recuperando un cuerpo de una persona dada por desaparecida en medio de las guerras.
Ojalá argentina sea campeón, ojalá ustedes retornen, ojalá encuentren.
A las diez de la mañana comenzó el partido. Estaba en líbano, tolima, en una de las cafeterías más tradicionales de esta población, café montecarlo. Sentado allí, viendo al mejor del mundo mover la pelota, de vez en cuando mis pensamientos iban donde se encontraban mis compañerxs: en algún lugar de las cordilleras recuperando un cuerpo de una persona dada por desaparecida en medio de las guerras. En plural, sí, porque es distinta la que propició su asesinato y posterior desaparición a la de ahora. En ésta le están buscando, están cavando. Ojalá le encuentren.
La simultaneidad. Yo en líbano y ellxs allá, entre las montañas, recuperando a una persona que hace diecisiete años atrás fue asesinada por un disparo. ¡Pum! ¡Gol!: sonidos que estremecen.
¿Y si no vuelven? ¿y si esta vez, además de aquella persona, toca ir a buscarles? Y si… penalti discutido a favor de argentina. Messi, mis queridxs, pateó ese balón y adivinen qué, lo grité, fue gol. Bienvenidos sean los dioses de carne y hueso y estos ojos que me permitieron ver cómo se ondea ese diez en su espalda.
Diecisiete años ese cuerpo ahí, aguardando a pesar de la clemencia del tiempo y del olvido, a que alguien fuese a sacarlo. Estructuras óseas. Huesos que dignificarán a una familia a realizar su duelo de una persona que fue, que ya no está. Somos eso, pedazos de carnes que viven de recuerdos, del pasado, de amores y de seres queridos. Como ustedes, como messi y como la persona desaparecida.
Otro gol y qué gol. Toquetoque y angelito anotó el segundo. Van dos a cero en el primer tiempo; francia no parece francia y yo no parezco yo en este recinto mientras que ustedes están allá, talvez en un día soleado o lluvioso, buscando. Celebro. Lo grito, pero también con ese grito festejo que estén demostrando que sí es posible respetar a las gentes, sus procesos, y buscar en medio de las guerras: ser humanitarios. No tomar partido. Les admiro. Tomo un sorbo de pintadito. Uf, qué partidazo, qué día. Ojalá gane argentina, ojalá ustedes encuentren, ojalá ustedes regresen.
Segundo tiempo. Penalti no discutido a favor de francia. Ahgg, pateará este piró de mbappé, vamoo dibuuu, no lo grité, otras seis personas tampoco. La mayoría de las gentes sí: gol galo. Se bajan los ánimos, argentina se pone nerviosa. Todo el juego controlado para echarlo a la borda. A la latinoamericana, sufriendo. Pasa un minuto. Jueputa, agacho la mirada, me cojo la cabeza, me acomodo la gorra. Las gentes se estremecen. Qué golazo tan gonorrea. Dos, dos. Francia empata. Mbappé enamora, mbappé hace el segundo gol. No te distraigas juanse, estás acá por messi, eso de ser feligrés no es como lo tuyo. Veci, qué partidazo, me regala otro pintadito. Se fue al alargue.
¿Cómo estarán ustedes? Espero que hayan tomado mis dos recomendaciones: no se estresen y no vayan a echar pala. Fue idóneo su trabajo, se llegó a ese lugar de las cordilleras por sus investigaciones. No necesitamos demostrarle a nadie nada. Es suficiente las luchas con nosotrxs mismxs, de esas internas, del día a día, con esas basta y sobra. Dejen que otrxs excaven y que sus esfuerzos se mezclen con sudor y tierra. Aunque pagaría por ver a millitos* echar pala. Sería muy chistoso, aún si hubiese sido en medio de la prospección, me hubiese reído a cántaros. Reírse, sonreír, en medio de la muerte, es vida. En qué momento creímos que estos espacios eran serios, con ceños fruncidos y de velas blancas. Ojalá vuelvan.
Comienza el primer tiempo del alargue y la albiceleste no ha hecho cambios, se nota el agotamiento. Pasan los minutos y los nervios aumentan, entra paredes por de paul y lautaro por julián. Entraron conectados. Sigue el partido empatado.
Inicia el último alargue. Toquetoque: se la pasan a lautaro, este la baja para messi y messi se la pasa a enzo y él se la devuelve al toro, quien le pegó a ese balón como si no hubiese un mañana; lloris logra atajarlo, pero la potencia del disparo lo hechó hacia atrás, hay rebote y justo la esfera cae rendida a los pies de messi. Jueputa. Gol, gol, gol. Tres veces. Ojalá ustedes no hayan escuchado esa misma frecuencia en otros sonidos. Tres dos. Argentina vuelve a remontar, messi volvió a anotar y café montecarlo volvió a quedar en silencio.
Diez minutos después le bastó a mbappé para que en un disparo al arco montiel sacara de demás su brazo. Penalti por mano. Mbappé empata, francia empata. Tres, tres. La gente estalla, se van a tanda de penaltis.
Lo demás lo dejo para que lo hablemos personalmente. Para reírme de cómo me describen sus estreses y cómo millitos cogió la pala; y yo para contarles qué pasó en la tanda de penaltis y que ese día de domingo, en líbano tolima, abracé a messi en café montecarlo y de paso a ustedes.
Ojalá argentina sea campeón, ojalá ustedes retornen, ojalá encuentren.
*los nombres fueron cambiados por el principio de confidencialidad.